
En un contexto global marcado por la policrisis y una polarización creciente que erosiona nuestro tejido social, el NESI Forum 2026 se ha consolidado en Guadarrama como un espacio vital para recuperar la cultura del acuerdo. Desde Somos impacto, hemos participado activamente en estas jornadas porque entendemos que la innovación social y la transformación organizacional son imposibles sin puentes sólidos entre actores diversos.
Uno de los puntos de partida más reveladores del foro fue el análisis de la brecha de percepción que sufrimos como sociedad. Según datos compartidos por expertos como Luis Aguado de More in Common, existe una creencia generalizada de que estamos mucho más divididos de lo que realmente estamos en el día a día. Aunque es cierto que la polarización ha llegado al punto en que un 14% de los españoles reconoce haber roto amistades por temas políticos, entender este «gap» de percepción es, paradójicamente, una fuente de esperanza para alcanzar acuerdos. El verdadero reto no es la polarización ideológica, que puede ser incluso positiva en una democracia, sino la polarización afectiva, esa «gota malaya» que genera crispación personal y nos impide reconocer al otro como un interlocutor válido.
Para superar este abismo, el foro propuso transitar de la lógica de las mayorías simples (donde una votación de 51% contra 49% no es consenso, sino una forma de sumisión) hacia un modelo que identifique lo esencial. En este sentido, las ponencias de figuras como el científico Fernando Valladares nos dejaron tres claves metodológicas para construir acuerdos reales: el uso de datos objetivos que resuman la realidad de forma científica, el talante basado en un arbitraje neutral y el humor, y, sobre todo, la empatía radical. Esta última implica una escucha activa despojada de prejuicios, entendiendo que el consenso exige inevitablemente realizar concesiones y ejercer la generosidad para pasar de «imponer» a «sintetizar».




Esta polarización generalizada se ve alimentada por un ecosistema de comunicación complejo que fue analizado en profundidad durante el foro. En sesiones que contaron con la participación de periodistas de renombre como Estefanía Molina (El Pais) o Pilar Velasco (SER), se debatió cómo los medios de comunicación, influencers y asesores políticos actúan a menudo como impulsores de esta crispación. Se concluyó que los medios no son solo canales de información, sino actores con responsabilidad propia que, en ocasiones, caen en el círculo vicioso de la polarización para evitar la fiscalización política.
Ante el auge del clickbait y la inmediatez de las redes sociales, surge la necesidad de que los medios recuperen su prestigio basado en la veracidad, ya que la credibilidad es lo único que garantiza una trayectoria sólida a largo plazo y ofrece seguridad a la ciudadanía en momentos de crisis real.
En el ámbito de la economía y los negocios, el debate giró en torno al equilibrio necesario entre rentabilidad e impacto. Con la participación de los responsables de sostenibilidad de dos grandes entidades como BASF y Adolfo Domínguez, se subrayó que el propósito de la empresa no puede ser una declaración de intenciones vacía, sino el faro innegociable que guía cada decisión estratégica, permitiendo que la sostenibilidad deje de ser un término politizado para convertirse en un compromiso real con el bien común. Para que las empresas con propósito prosperen, se identificó un «tridente» de palancas esenciales que deben trabajar de forma coordinada: una regulación favorecedora, un mercado consciente y una inversión alineada con el impacto positivo. La innovación, la imaginación y el coraje se revelaron como los motores necesarios para poner en marcha estos mecanismos y transformar la realidad organizacional.
Nuestra implicación en el foro fue más allá de la escucha activa. Desde el equipo de consultoría, facilitamos procesos de inteligencia colectiva aplicados directamente al territorio.
Por un lado, un taller facilitado por Antonio González (CEO de Impact Hub) junto a Carlos Mataix (director de Itd UPM) dirigido a los vecinos de la Sierra de Guadarrama, donde trabajamos para identificar soluciones conjuntas a los retos específicos de su región.
Asimismo, Alberto Alonso (Director Impact Hub Madrid) dinamizó un espacio junto a la asociación «El Día Después», donde se trabajó sobre un informe de medidas concretas para reforzar el apoyo público a las empresas de la economía social y de impacto. Este taller fue un ejercicio de cocreación y una demostración práctica de cómo podemos activar herramientas legislativas, palancas y plataformas que ayuden a las empresas sostenibles a mantenerse y escalar su impacto.
Finalmente, el foro nos invitó a reflexionar sobre nuestra responsabilidad individual en este cambio sistémico. No podemos esperar a que los liderazgos políticos resuelvan todos los desafíos; la transformación real ocurre en la parcela de poder que cada ciudadano y profesional ejerce en su entorno cercano. Es imperativo salir del hiperindividualismo online y reconstruir vínculos en el mundo offline, cuidando las relaciones comunitarias y los problemas del día a día.
En definitiva, el Foro NESI nos recordó que la democracia liberal es una oportunidad histórica para estructurar nuestra pluralidad sin violencia. En Somos impacto, regresamos con la convicción reforzada de que nuestra misión es facilitar los espacios y herramientas necesarios para que las organizaciones lideren, desde el consenso y la empatía, la construcción de un futuro más justo y regenerativo.
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