Rafa Cobo, Regenerative design lead de Impact Hub Madrid, participó en The Gap in Between (Valencia, octubre, 2026) para compartir «Territorios que emprenden», una manera de mirar el territorio como un sistema vivo emprendedor basándose en el enfoque de la segunda edición del Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto.
Empezamos introduciendo el contexto: un contexto que requiere transformaciones, como muestra el gráfico de la Economía del donut. Seis límites planetarios superados y los distintos límites sociales, también en fuertes desequilibrios.
A partir de ahí,reflexionamos un par de minutos para romper el hielo: qué entiende cada persona por desarrollo regenerativo, describiendo las dos palabras por separado y qué implica cada una para ella.
Desde esa conversación enlazamos con la idea de sistema vivo: algo que evoluciona desde su génesis, desde lo que es, desde su esencia vivificada en cada momento. Igual que un corazón anida en un cuerpo, el emprendimiento anida en lo social y anida en lo ambiental. Eso es el emprendimiento de impacto.
Esta manera integrada de ver un sistema pone el territorio en el centro, en la base. Y nos da una perspectiva diferente y complementaria a la de los sistemas cibernéticos, más causales, de causa y efecto.

Lo primero que aparece, y que siempre llama la atención, es que conviven distintas energías: lo que llamamos los tres horizontes.
En nuestro modelo de señales hay movimiento en ambas direcciones: de las 400.000 hectáreas quemadas por abandono rural a la Asociación AlVelAl, con 490 socios que regeneran un millón de hectáreas en el sureste peninsular, o al Mar Menor, sujeto de derecho por ley.
Nos lo está diciendo ya la Unión Europea: el territorio es la clave de la resiliencia y la soberanía estratégica de Europa. Cada vez hay más fondos enfocados en esta parte, como inversión y como gasto. La propuesta de marco financiero 2028-2034 de la Comisión Europea suma casi 2 billones de euros, con un plan nacional y regional por Estado diseñado con regiones y comunidades locales.
Por eso la nueva manera de enfocar todo esto es el Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto: tres saludes anidadas, económica, social y ecológica, y ocho flujos de valor. En síntesis, el lado derecho del índice es la integración de agentes alrededor de soluciones: agroalimentación regenerativa, hábitats resilientes, energía y circularidad, bienestar y cuidados. El lado izquierdo son los habilitadores: conectividad, cultura, conocimiento, financiación y gobernanza. En definitiva, construyen lo que hemos llamado vitalidad, viabilidad y capacidad de evolución.
Hemos contrastado el índice con personas de organizaciones de prestigio: IESE, la Asociación Española de Fundaciones, la Universidad Politécnica, Comillas, IE, Cotec, SpainNAB, EOI y Terralupa. Los resultados permiten comparar territorios y ver de un vistazo si un territorio está fuerte en el lado izquierdo, en el derecho o en ambos.
¿Qué hacemos con todo esto? Lo que estamos viendo es que hay tres actividades continuadas que nos permiten cultivar territorios vivificados: conectar con confianza, habilitar desde información significativa e inspirar nuevas identidades. Todo ello genera una teoría de cambio, y se realiza con una instrumentación siempre multinivel: del proyecto al territorio y a la región o el país.
Reflexionamos y debatimos sobre el análisis de la Comunitat Valenciana. Está muy bien en actividad emprendedora: es una de las 2 de 17 comunidades en el tramo más alto. También es alta en cultura, 6ª de 17. Y en toda la parte derecha, la parte viva, es débil: 15ª de 17 en vitalidad.
Cerramos la sesión de nuevo con una reflexión y un diálogo común, con cuatro preguntas que te dejamos también a ti para que pongas en práctica: